El verano trae a Barcelona una de las novedades gastronómicas más importantes del año en la ciudad, tanto por su calidad culinaria como por su ubicación en el epicentro del renovado Paral.lel de Barcelona, y por su ambiciosa propuesta arquitectónica. Ikibana, restaurante & lounge, quiere ser un espacio donde disfrutar de una excelente comida o cena a cualquier hora del día, de la mano de una fusión cultural única, que suma la calidad de la materia prima y la elaboración de la gastronomía japonesa, con la calidez y sensualidad de la gastronomía brasileña. Como herramienta, la elaboración casi artesanal de sus platos, tan delicada y estimulante como el arte floral japonés llamado Ikibana.
Se trata de un conjunto de sabores, texturas y sensaciones con identidad propia, nipo-brasileña, con gran tradición en Brasil y que encaja en el paladar de Barcelona, como ya ha quedado claro en la primera experiencia Ikebana inaugurada hace cuatro años en el corazón del Born.
El éxito de ese germen creativo, donde miles de barceloneses y visitantes han aprendido a disfrutar de los makis más sugerentes y han redescubierto matices desconocidos en la preparación de platos de origen nipón, ha llevado al mismo grupo empresarial a afrontar una aventura mucho mayor, en un privilegiado espacio de 260 metros cuadrados, con capacidad para cien comensales que disfrutarán del placer de la comida en un entorno amplio, cómodo y excepcional, que invita a viajar tanto con el paladar como con los sentidos. La carta se hace ahora más extensa y sibarita, y el local goza de una amplitud y riqueza superior.
El privilegiado local, que en pleno chaflán del Eixample se abre a dos calles gracias a sus amplias cristaleras y se corona con una terraza que muy pronto protagonizará muchos encuentros estivales, es obra de los arquitectos e interioristas de El Equipo Creativo. Durante meses han transformado cada uno de sus rincones para que todos los sentidos se transporten a través de las grandes barras de sushi japonesas, la singular barra de sake y la decoración rica tanto en las artes escénicas del país asiático como en materiales naturales que conectan con la exuberancia brasileña. Sus mesas, situadas en cuencos, a modo de islas separadas convierten la comida en todo un ceremonial del que disfrutar en grupo o en la intimidad.
La cocina está dirigida por el chef Alfonso Aranda, que junto con su equipo creativo ha desarrollado e innovado una amplia selección de platos nipo-brasileños, que por sus distintos formatos se adaptan tanto a comidas compartidas entre amigos, como a platos completos e individuales. A partir de ahora tendrá un servicio de cocina ininterrumpido desde las 1 del mediodía hasta la 1 de la madrugada.